viernes, 7 de agosto de 2009

Hay confrontación. Discrepancia entre médicos bolivianos y colombianos con respecto a los efectos de la altura

Estudios en Bolivia indican que los futbolistas no sufren los efectos de jugar por encima de los 2.500 metros si llegan al lugar con unas cuatro horas de anticipación, pero un experto colombiano insistió que hay razones médicas y deportivas para rechazar partidos a más de esa altitud.


El doctor Ivo Eterovic, presidente de la comisión médica de la Federación Boliviana de Fútbol, explicó ayer que esa entidad completó un estudio iniciado el año pasado que respalda la tesis de llegar poco antes de un partido.


"Encontramos que no necesitamos 12 días o más de adaptación, estamos trabajando con una hipótesis de tiempo: llegar poco antes del partido, jugar e irse de inmediato", dijo Eterovic. En las cuatro primeras horas no se tiene ningún problema porque se engaña al organismo que no ha empezado a adaptarse. Después de esas cuatro horas el jugador se vuelve más lento".


Eterovic habló durante el primer congreso de medicina del fútbol bajo los auspicios de la Concacaf en esta capital.


El estudio tendrá una segunda fase y la misma se realizará en Ecuador hasta septiembre y en noviembre se tendrá el resumen para presentarlo en un congreso médico de FIFA en febrero de 2010. "Ya tenemos algo concreto y sólido y será un aporte importante para el futbol", apuntó Eterovic.


No obstante, para el doctor Camilo Povea, ex consultor médico de la selección colombiana y jefe de la unidad de medicina del deporte de la Fundación Cardio-infantil de Bogotá, existen razones para evitar jugar en altura.


"La FIFA ha reconocido que no ofrece igualdad de condiciones", sostuvo.


"Esas cuatro horas, que se conocen como fase blanca, es algo viable pero logísticamente por ejemplo en transporte, lo veo muy difícil, sin considerar que lo de llegar y jugar no será muy bien visto por los entrenadores", resaltó Povea Reiteró los aspectos médicos los que más pesan, ya que jugar en la altura supone "un reto fisiológico" al que cada individuo responde distinto.


El tema es de interés para las naciones andinas con ciudades a más de los 2.500 metros, como La Paz, a 3.600 metros de altitud. La FIFA establece un límite de 2.750 metros, pero de forma provisional aceptó que se pueda jugar a más altura.


"Tenemos derecho a poder jugar donde nacemos", dijo Eterovic y reclamó que en Brasil, por ejemplo, se obliga a jugar a las 12:00 del mediodía en Marañón a 40 grados de temperatura y con 80% de humedad. "Eso tiene consecuencias más severas que jugar en altura", indicó.

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