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Saturday, May 3, 2008

La altura no ganó en la Libertadores

La Copa Libertadores 2008 tiene un gran mito destrozado en el torneo, la altitud, que de muy poco sirvió a los ya eliminados Real Potosí y San José de Bolivia, al Cienciano de Perú, al Olmedo de Ecuador y el América de México.

Significativo que en más de una ocasión fueron los más acérrimos críticos a los partidos en ciudades con alturas superiores a los 2.500 metros, como los equipos brasileños y argentinos, los que se han encargado de derrumbar este mito.

El caso más llamativo lo protagonizó sin duda el Flamengo, cuyo presidente, Márcio Braga, fue a la sede de la FIFA, en Suiza, para reforzar su campaña en favor de la prohibición total de la disputa de partidos en la altura, antes de su encuentro contra el Cienciano en los 3.350 metros sobre el nivel del mar de Cusco.

La campaña de Braga no prosperó y, además, lo convirtió en personaje indeseado en esa ciudad peruana.

Para completar, los jugadores del Flamengo, que un año atrás necesitaron máscaras de oxígeno en su visita al Real Potosí, demostraron en la cancha, el 8 de abril, que lo importante era el fútbol , al golear por 0-3 al Cienciano.

Esa victoria le sirvió al “Mengao” para clasificarse a la actual fase de octavos de final.

Otro duro golpe al mito de la altitud lo dio el argentino San Lorenzo, que el 11 de marzo logró un milagroso triunfo por 2-3 tras remontar una desventaja de dos goles frente al boliviano Real Potosí.

En la inédita victoria del “Ciclón de Boedo” a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, los argentinos, contrario a lo que inicialmente se pensaba, terminaron con mejores restos físicos que su rival.

El Cúcuta Deportivo colombiano selló su paso a los octavos de final al vencer por 2-4 en los 3.706 metros de Oruro al San José de Bolivia.

Oruro también cayó con la visita de las Chivas de Guadalajara y la goleada que sufrió el San José por 0-3.

La derrota del América por 2-4 ante el Flamengo, el miércoles pasado en la capital mexicana, y la victoria por 2-0, el martes, del Liga Deportiva Universitaria de Quito (LDUQ) sobre Estudiantes de La Plata han dejado a la capital ecuatoriana como el único bastión que resta a la altitud.

La capital de Ecuador está situada a 2.850 metros sobre el nivel del mar y LDUQ permanece invicto en los cuatro partidos que ha disputado como local. Apenas permitió un empate 0-0 y, precisamente, a un equipo brasileño, el Fluminense.

Jugar, ganar y golear en los 2.240 metros de Ciudad de México tampoco fue problema para el Flamengo, el más acérrimo rival del Fluminense en Río de Janeiro, ciudad situada al nivel del mar.

Aunque fugaz fue el paso del Olmedo, campeón del pasado torneo Apertura en Ecuador, los 2.754 metros sobre el nivel del mar de Riobamba no pudieron ser vulnerados por el Lanús argentino.

Ecuatorianos y argentinos disputaron una eliminatoria por una plaza en la fase de grupos, que en Riobamba terminó por 1-0 a favor del Olmedo.

Thursday, March 13, 2008

El argentino San Lorenzo ratificó en Potosí que la altura no mata ni gana partidos

Ganar en la altura de Potosí —“en el cielo, cerca de Dios”, según algún diario argentino— no le costó al San Lorenzo de Almagro ninguna vida humana ni cosa parecida; por el contrario, sus integrantes se fueron de la Villa Imperial —luego de vencer a Real Potosí (2-3)— vivitos, coleando, saltando y festejando la que algunos consideran una hazaña —que ya no hay por qué tomarla como tal— lograda en la Copa Libertadores de América.

Un año después de que el Flamengo brasileño consiguiera también un buen resultado en Potosí (2-2 frente al mismo Real), los argentinos protagonizaron otra prueba fehaciente de que la altura no mata, no gana partidos y que en el “techo del mundo” también se puede jugar, y bien, al fútbol.

Si bien la derrota de Real Potosí duele al país desde el ámbito estrictamente deportivo, tal vez no pase lo mismo visto desde el punto de vista de la defensa de la altura, que ganó otra batalla —de ésta que parece una guerra interminable—, porque una vez más ha quedado comprobado que no es imposible —ni peligroso para la salud— que un equipo del llano venga, juegue y, de paso, termine corriendo en ella más que el local, y gane. Algo que es más frecuente con el correr de los años.

El martes, durante la transmisión televisiva de la Cadena Fox Sports del partido en el “Víctor Agustín Ugarte”, el famoso comentarista argentino Fernando Niembro —uno de los que más creen que la altura afecta, y por eso la evita— dijo lo siguiente: “Los registros de la altura quedaron atrás y este equipo (refiriéndose al argentino) está corriendo más que en el ‘Nuevo Gasómetro’ (su estadio) de Buenos Aires”. Faltaban sólo 10 minutos para que concluyera el partido y el San Lorenzo —que se había muerto de miedo en el primer tiempo— ya había logrado empatar a dos y se aprestaba a dar el golpe final.

La caída de un equipo boliviano, o la victoria de uno del llano en la altura, ya no tiene por qué sorprender a nadie ni ser considerada una hazaña, porque ya no es tal desde hace tiempo si futbolísticamente el visitante demuestra ser mejor que el local, y si deja de lado —como San Lorenzo en el segundo periodo del martes último— el miedo a jugar en la altura, que no es lo mismo que la Luna o Marte.

Tomando en cuenta una muestra —pequeña, pero reveladora— de los últimos 20 partidos que, ya sea en Potosí o en La Paz, se han jugado por Copa Libertadores de América entre nuestros equipos y los que nos visitaron por esta competición, se encuentra que la del martes fue la quinta victoria de un cuadro no boliviano en nuestra tan temida —para los de afuera— altura, a partir de la Libertadores de 2005, y sin dejar de lado los empates (con sabor a victoria para los visitantes), como aquél 2-2 que el 14 de febrero de 2007 obtuvo el Flamengo en la misma Villa Imperial, aunque después, y a pesar del resultado a su favor, el famoso club de Río desató los ataques más encarnizados en contra de la altitud.

Entre las ediciones 2005, 2006, 2007 y 2008 de la Libertadores se han disputado —lo anotado— 20 partidos en la también llamada “extrema altitud” de La Paz y Potosí, y más del 50 por ciento de ellos (11 en total) ha acabado en empates (seis) o victorias (cinco) de los visitantes, y sólo en nueve ocasiones se han impuesto los bolivianos.

Reduciendo la muestra y apelando a los datos sólo del último año y pico copero, justamente a partir del empate logrado por el Flamengo en Potosí, son ocho los partidos jugados en la altura, entre bolivianos y extranjeros, de los cuales apenas dos ganaron los nuestros, hubo tres empates y tres triunfos correspondieron a los visitantes, que otra vez se llevaron la mayor parte de la torta.

Real Potosí, clasificado consecutivamente a las dos últimas ediciones de la Copa, ya ha jugado en la Villa Imperial cuatro partidos por esa competición entre 2007 y 2008, y sólo ha ganado uno, ha igualado dos y ha perdido el restante.

Bolívar, el más copero de los bolivianos, el año pasado disputó tres partidos en La Paz por la Libertadores y no ganó ninguno. Boca Juniors le empató, y tanto Cienciano como Toluca lo vencieron.

Mientras la Comisión Médica de la FIFA le cuenta cuentos a Joseph Blatter sobre los “riesgos” que provoca jugar en la altura —haciéndose eco de las quejas de los brasileños, a quienes hasta el día de hoy les duele haber perdido en La Paz su invicto de 40 años en eliminatorias (1993)—, sobre el terreno de juego cada vez son más las pruebas, cada día más rotundas, de que en Potosí, La Paz, Oruro o al lado del mismísimo Illimani la cuestión no es la altura, sino ser mejor jugando al fútbol.

La otra mirada

¿Y SI HUBIERAN PERDIDO?

Según el arquero de San Lorenzo, Agustín Orión, “los pibes —refiriéndose a sus compañeros— vomitaban en el vestuario” que les fue asignado en la Villa Imperial. A pesar de haber corrido y saltado de felicidad —dicho sea de paso sin necesitar oxígeno— por haberle ganado a Real Potosí, el futbolista le dio con palo a la altura. “Ya lo dijimos muchas veces: acá ya no se puede jugar”.

LA RECETA DEL “PELADO”

“Se consiguió la victoria con mucho carácter y determinación. Era un partido más que importante. Estamos en un buen camino”, dijo el técnico de San Lorenzo, Ramón Díaz, antes de tomar ayer el vuelo hacia Buenos Aires. Destacó los tres puntos obtenidos en los casi cuatro mil metros de altura de Potosí. “No sé cuántos equipos van a ganar acá. Es bastante complicado. Hicimos un gran trabajo desde el inicio, desde la programación de este partido”, sostuvo.

¿CUÁL FUE EL SECRETO?

Pocas o ninguna luz dieron los de San Lorenzo de los preparativos para jugar en Potosí. Eso sí, todos evitaron hablar de la altura en los días previos. El cuerpo médico cambió la rutina alimentaria de los futbolistas, y éstos también recibieron dosis de hierro y complejos vitamínicos. Según el diario argentino Olé, “en las valijas llevaron (a Potosí) 500 pastillas de sorochepil, para contrarrestar los efectos de la altura”.

Mejor producción desarrollan en los segundos tiempos

Los segundos tiempos, en los que supuestamente la altura pega más fuerte, fueron los de mejor producción por parte de los equipos visitantes en las 11 veces que, desde 2005, empataron o ganaron en La Paz y Potosí por Copa Libertadores de América.

Los de San Lorenzo lo ratificaron el martes. Si bien en el primer tiempo perdían 2-0, y según el arquero Agustín Orión el físico no les respondía, en el segundo corrieron y jugaron como en el llano. Resultado: dieron vuelta el marcador y ganaron 2-3. ¿Los casi cuatro mil metros de pronto se volvieron cero? Claro que no.

La joven historia de partidos en la altitud que Acción toma como muestra señala que los visitantes revirtieron resultados en contra en los segundos periodos —cuando supuestamente más afectados estaban— en nueve de esas 11 confrontaciones.

En 2005, Bolívar vencía al Liga del Quito 2-1 al cabo del primer tiempo. En el segundo, el visitante le empató. Ese mismo año, The Strongest le ganaba al Sao Paulo brasileño 2-1 tras la primera fracción; en la segunda, las cosas quedaron 3-3.

En 2006, el Sporting Cristal peruano se rehizo en la segunda mitad de un 0-1 que sufría en la primera, y terminó imponiéndose a la “Academia”

1-2 en Miraflores. Y tras un 0-0 parcial, Unión Española le ganó al “Tigre” por la mínima diferencia.

Real Potosí aún recuerda que estando 2-0 sobre el Flamengo en los primeros 45 minutos, éste le igualó en la otra mitad 2-2. Fue el año pasado. Al potosino le ocurrió lo propio poco después, frente al venezolano Unión Maracaibo.

También en 2007, Bolívar igualaba con Cienciano a un gol, y el peruano se fue del “Hernando Siles” con un triunfo de 2-3. Ni qué decir del Toluca mexicano, que tras hacer un gol en la primera mitad, remató en la segunda y superó al “celeste” paceño (0-2).

San Lorenzo hizo bastante más por ésta que ya parece una “marca registrada” de los visitantes. Los últimos 20 minutos fueron los que mejor jugó el martes y convirtió en ese lapso tres goles. Los “cuervos” festejaron sin que pareciera que la altura les pegara fuerte. Era el final del partido, todos saltaban. En el “techo del cielo”.

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