lunes, 26 de junio de 2017

Una argentina jugó el partido de fútbol más alto de la historia


via Una argentina jugó el partido de fútbol más alto de la historia

Josefina Martorell rompió el récord Guinness en la cima del Kilimanjaro, a 5729 metros. El objetivo fue concientizar sobre la igualdad de género en el deporte.

La mujer en el deporte está poco representada, poco apoyada y, sobre todo, poco valorada.

Por eso un grupo de chicas decidió desafiar el status quo. Y lo hicieron rompiendo un récord mundial que dejó boquiabierto a más de uno.

Este fin de semana dos equipos de fútbol femenino con jugadoras de 20 nacionalidades distintas, jugaron el partido oficial más alto de la historia, en la cima del monte Kilimanjaro, en África, a 5729 metros sobre el nivel del mar.


Mujeres de 20 países jugaron un partido de 90 minutos oficiado por árbitros femeninos acreditados por la FIFA en el cráter de Kilimanjaro.

Fue una iniciativa de la organización Equal Playing Field y contó con la presencia de jugadoras profesionales con Mundiales y Juegos Olímpicos en su haber, como la norteamericana Lori Lindsey, la alemana Petra Landers o la canadiense Sasha Andrews.

Por la banda izquierda, con la número 11 en la espalda, en la alineación titular figuraba una futbolista amateur. Su nombre es Josefina Martorell. Y es argentina.

“Juego al fútbol desde chiquita, pasé por los equipos de fútbol femenino de River y Excursionistas en una época en que el futbol estaba muy estigmatizado”, cuenta en diálogo con ACONCAGUA. Y agrega: “Pero también tengo un perfil humanitario y trabajé seis años en Médicos Sin Fronteras y en la Cruz Roja alrededor del mundo”.

Josefina trabajó en misiones humanitarias alrededor del mundo. Cuanta que hasta pensó en adoptar un niño.

Congo, Níger Sudan y Afganistán fueron algunos de los destinos donde Martorell combinó sus formación de economista con su vocación social. Y también futbolística, claro: en sus misiones humanitarias llegó a jugar en zonas de guerra como Herat, en la frontera entre Irak y Afganistan, o en gimnasios cerrados donde las musulmanas patean la pelota cubiertas de pies a cabezas para no mostrar su cuerpo.

“En Afganistán tuve un jefe holandés fanático del futbol, le conté que jugaba y me contactó con una persona que estaba organizando el partido en e Kilimanjaro”.

Fútbol, economía y trabajo social: las pasiones de Josefina.

A través de una campaña de crowdfunding se pagó un pasaje desde Buenos Aires a Tanzania y de ahí escaló hasta el techo de África, para disputar el partido que ya está en proceso de ingresar al libro Guinness de los Récords como el más alto de la historia en jugarse con referees FIFA y jugadoras profesionales.

La idea de partido fue concientizar sobre la desigualdad abismal que hay en el fútbol

“La diferencia de apoyo y fondos en el futbol femenino es abismal con respecto al masculino. Sigue habiendo importantes barreras económicas y sociales. Con el partido la idea fue concientizar sobre esta desigualdad”, cuenta Martorell, de 33 años, quien en Buenos Aires forma parte de la agrupación Futbol Militante, “un proyecto que empecé el año pasado junto con otras chicas que jugamos al fútbol ocupando espacios públicos como parques a la noche, que siempre son considerados para hombres”.

Sobre el partido más alto de la historia, una de sus compañeras de equipo en el Kilimanjaro, Erin Blankenship, dijo: “El partido, casi sin aire y después de haber escalado 5 horas, fue uno de los desafíos más duros de mi vida. Sin embargo hubo un espíritu de equipo y fue un gusto poder jugar todas juntas”.