lunes, 23 de febrero de 2015

Continúa la cruzada en contra de jugar en altura



Justo cuando pensamos que el tema de la altitud sobre el nivel del mar y su relación con el fútbol es un tema ya superado, el periodismo argentino y uruguayo se encargan de poner la discusión nuevamente sobre el tapete con tanto énfasis que hasta resulta ridículo.

Y es que el monotema del encuentro entre San José y River Plate en Oruro por la primera fecha del grupo 6 de la Copa Libertadores que se jugó el pasado jueves, incluso una semana antes de su realización, fue la altura del Jesús Bermúdez y la ventaja para el local o las grandes desventajas para el visitante.

Los servicios informativos, las llamadas unidades móviles, los puestos dos y especialmente los relatores y comentaristas del citado encuentro prefirieron evitar cualquier tipo de análisis futbolístico sobre el encuentro para resumirlo todo, señalando que se trata de algo excepcional y aislado que impide sacar conclusiones porque al jugarse en la altitud, nada vale y todo es extraño.

Los encargados de la transmisión del partido por la cadena televisiva Fox Sports LA, simplemente aburrieron con sus insistentes e incisivos reclamos sobre la altitud, haciendo carne del supuesto sufrimiento que suponía jugar en Oruro para sus coterráneos y no terminaron de quejarse. Es más, señalaron a la altura como la principal culpable de la victoria de The Strongest sobre el Internacional de Brasil.

Sin embargo, hay que recordar que River hizo un partido que hasta pudo ganar por las ventajas que dio San José y por lo bien que se planteó. Tanto así que su mismo técnico, Marcelo Gallardo reconoció que cayeron por dos errores propios.

Ni a River, ni al Inter les ganó la altura, donde hay ventaja, la misma que ostenta cualquier equipo cuando es local.

ANÁLISIS
COMENZAMOS CON EL PIE DERECHO EN COPA

MARCELO CARBALLO

Entrenador de Fútbol

El debut de nuestros dos primeros representantes en la fase de grupos de la Copa Libertadores fue marcado por dos importantes victorias, mejor inicio no se puede pedir.

The Strongest confirmó que es el representante boliviano más sólido y con mejor funcionamiento al conseguir una rotunda victoria ante un desconocido Internacional de Porto Alegre (3-1).

El cuadro paceño fue superior en gran parte del partido, sin embargo el descuento conseguido por los visitantes, ni bien comenzó el segundo tiempo, derivó en un encuentro equilibrado. Incluso, por momentos mejor manejado por los brasileños quienes estuvieron a punto de empatar tras un remate rechazado por el travesaño del pórtico stronguista.

Lo que llama profundamente la atención no es tanto la actitud mostrada por la visita en todo el primer tiempo: un equipo sin iniciativa, frío, calculando hasta el menor esfuerzo, temeroso al fin del famoso fantasma de la altura. Sino, el cambio de mentalidad para la segunda parte, cuando su rendimiento fue notoriamente mayor. ¿Qué pasó en el entretiempo? ¿qué les pudo decir su entrenador Diego Aguirre? Lo cierto es que el técnico uruguayo y sus jugadores sobre valoraron el factor altura regalando todo un tiempo y eso en el fútbol se paga muy caro.

En el otro encuentro, San José consiguió un triunfo histórico ante River Plate, flamante campeón de la Recopa Sudamericana.

Quien no vio el partido, al escuchar el resultado final, podría suponer una clara superioridad del cuadro local, pero el fútbol es uno de los pocos deportes que permite estas contradicciones.

San José recibió un premio demasiado grande para lo que ofreció en el terreno de juego. A lo largo del encuentro fue un equipo sin claridad para atacar y con alarmantes lagunas defensivas. No se observó una línea de funcionamiento colectivo y menos la ambición de aprovechar la altura para salir a presionar al rival en su terreno.

Todo lo contrario fue River. Un equipo ordenado, con un sólido medio campo que presionaba en todo momento y que incluso mostró estar físicamente mejor que su rival. Un error de su portero y un balón parado generaron la diferencia. El fútbol es así, no valen los merecimientos, solo los goles.

Universitario, el tercer representante boliviano, recibe este miércoles al Cruzeiro de Belo Horizonte. Duro debut, más aún teniendo en cuenta el bajo rendimiento del cuadro chuquisaqueño en el torneo local.

ANÁLISIS
Soria y la verde trabajan en la llajta

MOISÉS REVOLLO

Periodista Deportivo

La designación de Mauricio Soria Portillo como técnico de la Selección absoluta, abre marcada expectativa para el fútbol boliviano y muy especialmente para Cochabamba, otrora semillero del deporte.

Contratar un entrenador extranjero, en las circunstancias actuales de nuestro fútbol, con las cifras exorbitantes que cobran hasta los menos renombrados, hubiera sido un inútil derroche de recursos del ente federativo.

Por eso, otorgar oficialmente la responsabilidad a Soria, entre otros candidatos cochabambinos, fue atinado desde todo punto de vista y así lo demuestran los primeros pasos del hombre, conocido por su seriedad y mística para el trabajo, que marca la diferencia con anteriores entrenadores y ciclos relativamente cortos.

Soria no es político ni tecnócrata del fútbol, es un hombre de acción y trabajo, por eso es que el periplo realizado para observar el accionar de jugadores y conversar con entrenadores, dirigentes y autoridades, permite augurar una tarea que contará con gran respaldo, incluyendo el de varios sectores de la prensa deportiva.

Estuvo en Chile, sede de la Copa América, para ver el tema logístico integrando una Comisión de la FBF y ya se sabe que concentrará desde el 24 de mayo en el exterior, primero en Mendoza y desde el 7 de junio en Viña del Mar.

Con relación al principal operativo de las eliminatorias para el Mundial Rusia 2018, no podría alegrarnos más la noticia de que elegirá Cochabamba como la sede principal de la concentración del “equipo de todos”, por su privilegiada ubicación geográfica, clima, altura, servicios necesarios, además de otras bondades y ventajas reconocidas.

El compromiso inmediato de las autoridades, de atender los requerimientos del entrenador, en cuanto a la habilitación de canchas, vestuarios, gabinete médico y otra infraestructura, facilitará el proceso que tendrá efectos colaterales como el de relanzar al fútbol cochabambino que no logra salir de su postergación y crisis, agravada por la existencia de dos asociaciones, ante la pasividad e indiferencia de propios y extraños.

Para plasmar en realidad las buenas intenciones, se debe planificar con antelación. Por ejemplo, cambiar el césped precisa de tres meses mínimo y se debe buscar un período que no interfiera con el torneo liguero.

De similar o mayor importancia, es la conformación de grupos selectos de preseleccionados en cada ciudad, comenzando a diseñar y trabajar el equipo ideal que haga soñar con una clasificación o por lo menos, con una actuación decorosa en torneos internacionales.

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