sábado, 23 de octubre de 2010

El Museo de la Altura se abre en La Paz con una muestra única


Repositorio: Sus puertas estarán abiertas al público en un mes. Su muestra está orientada a los efectos de la altitud en la salud.

“Vivimos en la altura y ésta implica muchas cosas”, dice Natalia Zubieta, una joven de 19 años que impulsó la creación de un museo para aprender qué es la altitud y cómo convivir con ella y pese a ella.

Las ventajas y desventajas de vivir o visitar ciudades o sitios altos fueron ampliamente debatidos por científicos, médicos y hasta deportistas. Los efectos de visitar y vivir en ciudades elevadas están resumidos ahora en este repositorio, en el que se podrá observar su aplicación en la vida cotidiana y sus consecuencias.

El Museo de la Altura contará con cinco salas, en las que habrá exposiciones en español e inglés. Además, se mostrarán imágenes de las ciudades más altas del mundo, los deportes extremos que se practican en la altura, la forma de cocción de los alimentos y algunas culturas que viven a miles de metros de altitud.

Éste empezará a funcionar en un mes en la calle prolongación Río Soqueri, número 55, de la avenida Copacabana, entre la final de la avenida Saavedra y la Libertadores.

El objetivo de este nuevo centro es aportar conocimiento sobre la altura a escolares y adultos, en diferentes ámbitos de la vida, principalmente en la salud. El costo de ingreso será de 10 bolivianos para adultos, ocho para estudiantes y cinco para escolares. El costo para extranjeros aún no fue definido, pero tendrá un costo mayor.

La nueva infraestructura es una iniciativa privada que cuenta con el aporte de varias entidades, entre ellas el Instituto Pulmonar y de Patologías de la Altura (IPPA), además de empresas de turismo y deportes extremos. Cuenta también con el apoyo de las universidades de Cambridge del Reino Unido y Copenhage, de Dinamarca.

El recorrido empieza en la planta baja, en la que hay cinco murales que dan una pauta de los primeros estudios relacionados con la altura.

A través de diferentes cuadros, fotografías y maquetas se describen los efectos de la altura en sus diferentes etapas. Por ejemplo, se refleja el estudio de los gases de la atmósfera a diferentes niveles, y se pueden ver imágenes de algunos instrumentos antiguos que sirvieron para medir los grados de respiración de pacientes en altitud.

“Todo esto —dijo Zubieta— está relacionado con los niveles de oxígeno y la sangre a través de los niveles de glóbulos rojos que determinarán el nivel de hematocritos que tiene una persona en la altura”.

Posteriormente, el museo contiene explicaciones relacionadas con la presión, la respiración y la reducción de la cantidad de oxígeno en la altura.

La propietaria afirma que, en la altitud, la cantidad de oxígeno es la misma que a nivel del mar. La diferencia es que hay menos en la sangre. Esto sucede debido a que en la altura se consume menos oxígeno y más al nivel del mar. A mayor altitud más hipoxia o falta de oxígeno.

En la explicación también se comentó que más de 200 millones de personas viven por encima de los 3.000 metros de altura y que Bolivia es uno de los países que tiene niveles más variados. Desde 500 metros sobre el nivel del mar en Santa Cruz, hasta los 6.542 en la cima del nevado Sajama.

Zubieta aclaró que los efectos de la altura se sienten por encima de los 3.000 metros. En lugares como éstos, añadió, la gente que no es nativa podría adaptarse completamente a vivir en esa zona después de 40 días.

En los módulos también se evoca a personajes que escribieron sobre la altura a partir de experiencias personales, entre ellos Darwin y Humboldt.

En el museo también existe una sala de deportes de la altura, en la que se ven actividades como escalada, paracaidismo, buceo, el fútbol, ciclismo y globos.

Una joven visionaria que quiere cambiar a los bolivianos

Natalia Zubieta salió bachiller en 2009 de la unidad educativa Colesur, de la zona Sur. Contó que se sintió motivada por la altura desde hace tres años, cuando empezó sus primeras investigaciones del tema. “Por ejemplo, cuando se trae una botella desde un lugar bajo y se la abre, tiende a explotar. Esto es ocasionado por la presión, porque la botella está acostumbrada a un nivel más bajo”.

Su padre, el fundador y director del Instituto Pulmonar y Patologías de la Altura, (IPPA), Gustavo Zubieta, al parecer fue el promotor de la idea inicial de fundar un museo. “Hace tiempo mi papá quiso hacer un museo para mostrar situaciones de medicina que se llevaban a cabo en la altura, y toda mi vida, desde que era una cosita andando, me hablaba de la hipoxia, nunca entendía nada, pero con el tiempo empecé a entender”.

El proyecto fue planificado hace un año con el diseño de varios equipos, según la propietaria. Conforme se iba planificando, se iba construyendo la museografía, todo estaba bajo su mando, y también se encargó de conseguir el material que será expuesto. Los ambientes están matizados con una iluminación tenue, y cada habitación luce un color distinto.

Entre los últimos detalles que se colocan al museo estará la historia de los primeros escaladores que llegaron a las montañas más altas. Zubieta asegura que todo este contenido será explicado de manera simple y concreta, de forma que cualquier persona pueda comprender el asunto de la altura. Para ello contará con un grupo de guías que conducirán a los visitantes por los diferentes ambientes del Museo de la Altura.

Para destacar

El Museo será ilustrado con gráficos, fotografías, mapas y una pequeña descripción de cada uno de sus elementos.

Muestra imágenes de las montañas más altas y de las más empinadas, por tanto las más difíciles de subir.

Entre los aparatos que se exhiben están aquellos que se utilizaron en la época de los 60 para medir la sangre y la presión.

En una sala se analiza la cocción de los alimentos. Las variaciones que sufren éstos si son abiertos.

Existe otro grupo de equipos que sirven para medir la cantidad de gases que hay en el cuerpo.