lunes, 10 de noviembre de 2008

La altura no fue el monstruo que creían



Para los ciclistas chilenos y argentinos, la altura no fue el “monstruo” invencible con el que pensaban encontrarse. Varios llegaron temerosos de subir desde el nivel del mar hasta más de 4.000 metros de altitud; pero la realidad fue diferente.

Los efectos de la altitud se sienten, aunque no se trata de un enemigo con el que no se pueda combatir, según concluyeron.

El director deportivo de la Selección de Chile, Juan Manuel Molina, admitió que la altura “es (un fenómeno) más psicológico, porque se puede, se puede” correr en ella.

Cuando el equipo salió desde su país, lo hizo con “mucho temor, porque nos hablaban mucho de la altura”, pero se encontraron con un panorama muy diferente a la hora de afrontar la Vuelta a Bolivia, aunque también sus ciclistas la pasaron mal en varios tramos de la carrera.

Luis Mancilla, quien ayer terminó en el segundo lugar de la segunda semietapa, apuntó que “nada es imposible. Uno no conoce a su cuerpo, uno lo va exigiendo y el cuerpo va respondiendo”.

Edgardo Simon, de la Selección de Argentina y ganador de las metas volantes, manifestó que “es dura (la altura), pero nos adaptamos bien. Todos le teníamos un poco más de miedo, pero nos adaptamos mejor de lo que esperábamos, por eso estamos contentos”.

En varias de las etapas “el desgaste físico fue muy grande, sobre todo para los corredores que vivimos al nivel del mar, más que para aquellos que están acostumbrados a competir en altura”.

Apuntó que fue una decisión acertada de los organizadores “el hecho de empezar a nivel del mar e ir aumentando en forma progresiva, para no tener un choque directo con la altura. Creo que en general estuvo bien”. Su compañero de equipo Gerardo Fernández, quien en la quinta etapa alcanzó el liderato de la competencia, coincidió con él en que “fue más el susto y el miedo a la altura” que sus consecuencias. “Con un poquito más de tiempo acá arriba, creo que podríamos andar mucho mejor”.

Fernández sufrió una caída, al finalizar la sexta etapa, que le hizo perder el primer lugar y además lo dejó fuera por una luxación en la segunda falange de un dedo meñique.

“A mí me dejó fuera esa caída, pero si me invitan voy a volver (el próximo año) para tratar de estar el último día allá arriba (en el podio)”.

Pedro Simon, el director deportivo de Argentina, dijo que se va contento con el desempeño de su equipo “porque en general todos (los ciclistas) respondieron”.

“Los efectos de la altura son reales, hubo días que sentimos un poco más, pero lo supimos sobrellevar con mucho esfuerzo, así que se puede. Nos fuimos adaptando a cada etapa, siempre con un signo de interrogación sobre lo que podíamos hacer, y nos vamos con toda la salud”.

La otra mirada

BARRA

Alrededor de 30 personas llegaron de Potosí para alentar a Óscar Soliz. Banderas potosinas (rojo y blanco) flamearon en la meta, junto con otras de Bolivia y un par de colombianas.

La decepción fue grande cuando se conoció la noticia de que el ciclista potosino había caído de su bicicleta tres kilómetros antes de la meta y perdido toda chance de ganar la Vuelta…

OVACIONADO

No obstante, Soliz fue ovacionado por toda la gente que se dio cita en la meta en Irpavi. También su nombre fue coreado durante el trayecto, unos 300 metros, que lo llevó desde el coche de auxilio de su equipo, donde fue atendido por los servicios médicos por la caída, hasta el lugar donde se montó el podio. “Soliz, Soliz…”, gritaron las cerca de 1.000 personas que observaron la ceremonia de clausura.

MUCHO PÚBLICO

Como solía suceder en la Doble Copacabana, varios miles de personas se dieron cita en las calles y avenidas de las ciudades de El Alto y La Paz para presenciar el paso de los ciclistas. En varios tramos se observaron largos “callejones humanos” e Irpavi no fue la excepción. Hubo mucha gente, pero no superó la convocatoria de años anteriores en la calle 15 de Calacoto.

IMPRESIONADO

A propósito del público, el director deportivo de la Selección de Chile, Juan Manuel Molina, quedó impresionado con la cantidad de gente que convoca el ciclismo en el país. “En Venezuela me tocó presenciar cosas así, pero en Bolivia no me lo esperaba. Me siento muy orgulloso de haber participado en esta carrera y ver ese marco de gente, excepcional. Tienen una hermosa Vuelta”.

CEREMONIAS CORTAS

Por disposición de la Unión Ciclista Internacional (UCI), se terminaron las ceremonias largas a la finalización de cada etapa. Cuando se corría la Doble Copacabana se estilaba una conferencia de prensa con los tres primeros de cada etapa, proclamación de los ganadores de la etapa, además de los ganadores de la clasificación individual, metas montaña y volantes. La norma señala ahora solamente proclamación de los líderes de las clasificaciones generales.

SHOW MUSICAL

La Vuelta a Bolivia se despidió con un show. La Brújula y los Tigres, de Cochabamba, fueron los grupos invitados.

Tiquina-Copacabana, el tramo “más hermoso”

Los ciclistas extranjeros que participaron en la primera Vuelta a Bolivia coincidieron en elegir el tramo que se corrió entre la población de Tiquina y el Santuario de Copacabana como el más hermoso de todo el recorrido.

El chileno Boris Campos, del equipo boliviano Pío Rico Z Sport y quien visitó por primera vez el país, ratificó que ese tramo fue “el más hermoso”, además de que le gustaron todas las poblaciones por donde pasó la prueba, por el clima diferente de cada región y porque la gente “también es diferente” y les brindó su apoyo en todo momento.

El argentino Javier Lindner, quien el año pasado participó en la Doble Copacabana, opinó que “el lago Titicaca tiene el paisaje más lindo, sin desmerecer la belleza del oriente del país”.

Los brasileños también disfrutaron, es el caso de Alcides Viera, quien manifestó que, además de ser una prueba muy bien organizada, le gustaron las dos últimas etapas, “por la belleza del lago, el asfalto nuevo y porque es muy bonita la ciudad de Copacabana. Además, el pueblo boliviano nos trató muy bien; la gente goza del ciclismo y por eso al año estaré con certeza de nuevo”. Juan Pablo Magallanes, del equipo mexicano Tecos, recalcó que quedó impresionado “por el lago y las montañas”.

“Lógicamente me gustó más este recorrido, y porque la gente sale a aplaudir a uno, por el panorama. Pienso que los últimos días han sido los mejores”, anotó, por su parte, Graciano Fonseca, del equipo Boyacá de Colombia.

El único ciclista que no estuvo de acuerdo con los demás fue el ecuatoriano Ramiro Calpa, del equipo ecuatoriano Éspoli, para quien la región cuya topografía es la más linda de todo el recorrido por donde pasó la vuelta es la de Cochabamba.

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