sábado, 12 de enero de 2008

Obra de los enemigos

El veto definitivo a escenarios deportivos por encima de los 2750 metros sobre el nivel del mar, es una obra de los enemigos del fútbol boliviano que son Joseph Blatter, Julio Grondona y Ricardo Terra Teixeira, sin lugar a dudas.

Si bien la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) emitió el comunicado que veta de manera definitiva al estadio “Hernando Siles” de Miraflores, “Mario Mercado Vaca Guzmán” de Potosí y “Jesús Bermúdez” de Oruro, además de otros escenarios en el mundo ubicados por encima del tope de los 2750 msnm, para torneos (eliminatorias) bajo su tuición, la “mano negra” está en el seno de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), porque de ahí sale el pedido de vetar estadios por encima del tope fijado en la reunión de Tokio, Japón, celebrado el 21 de diciembre pasado.

Al punto de que el comunicado de le FIFA, dice: “La resolución del 21 de diciembre adoptada en Tokio es irreversible y de aplicación inmediata, refiriéndose a vetar los partidos arriba de los 2.750… la FIFA deja sin efecto todas las resoluciones emitidas sobre este tema en anteriores ocasiones”.

El comunicado de la máxima entidad del fútbol mundial que llegó a la Federación y subraya que por reglamentación, “se podrán jugar partidos programados por la FIFA con la debida aclimatación”. Los encuentros a más de 2500 metros sobre el nivel del mar se disputarán con tres días de adaptación. A más de 2750 msnm con una semana de preparación.

Carlos Chávez (centro), presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, en un nuevo reto por defender la altura de La Paz, Oruro y Potosí.

Finalmente por regla no se disputarán compromisos a más de 3000 metros de altitud si es que no hay la debida aclimatación de dos semanas como mínimo.

La decisión declarada por unanimidad, infiere que los representantes de la Conmebol ante la FIFA también apoyaron la determinación de vetar estadios por encima de 2750 msnm, cuando tenían la misión y obligación de defender la postura del ente que los cobija respecto a un rechazo anterior a la medida declarada de la FIFA. No hubo respeto ni solidaridad con el hermano (Bolivia).

Esto no es nuevo, porque el equipo brasileño de Flamengo durante la disputa de la Copa Libertadores de América frente a Real Potosí el pasado año, a través de sus dirigentes, expresó su negativa rotunda de volver a jugar en Potosí, y esa queja fue elevada a la Confederación Brasileña de Fútbol que hizo la representación ante la Conmebol y FIFA para consumar la obra que ahora se vive en La Paz, Oruro y Potosí.

A lo que hay que agregarle la negativa cantada de los argentinos y uruguayos que, en varias ocasiones, han recalcado su negativa de jugar en la altura, cuando está comprobado estadística, médica y científicamente que la altura no mata, como ocurre en escenarios con una humedad y temperatura elevadas.

Entonces, es en la Conmebol donde se debe arreglar este lío que la desencadenan los enemigos.

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