martes, 22 de enero de 2008

Bolivia espera que las asociaciones que conforman la Confederación Sudamericana de Fútbol ratifiquen hoy el apoyo unánime de respetar el derecho de lo

El presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF), Nicolás Leoz, a poco de llegar a Chile, afirmó que la entidad mantiene su apoyo a Bolivia, uno de los países más perjudicados por las restricciones de la FIFA para jugar partidos en la altitud.

La cita será en la sede de la Federación de Fútbol de Chile, a partir de las 16.00 hora boliviana.

Los temas de la agenda son la disputa de encuentros internacionales a gran altitud y el procedimiento de control de dopaje dentro del ámbito de la Conmebol.

El paraguayo Leoz presidirá hoy una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo de la CSF, convocado para tratar la decisión de la FIFA de prohibir la disputa de encuentros a más de 3.000 metros de altura por sobre el nivel del mar.

“Yo fui bien claro el año pasado, somos solidarios con Bolivia y no hemos cambiado de posición,” dijo Leoz.

“Lo de la FIFA es un informe médico y no hay temas deportivos que contradigan lo que hemos resuelto el año pasado,” agregó.

La decisión de la FIFA dejaría fuera de las clasificatorias al estadio Hernando Siles de La Paz, ciudad ubicada por sobre los 3.600 metros de altura y donde el seleccionado boliviano acostumbra a enfrentar sus partidos internacionales.

La FIFA había autorizado en julio a Bolivia a jugar con una cota máxima de 3.000 metros sobre el nivel del mar después de que otros países afectados, como Perú, Colombia y Ecuador, se quejaron por la prohibición inicial de a hacerlo a más de 2.500 metros de altitud.

DECISIÓN

En la cita dirigencial se pondrá a prueba la unidad del fútbol sudamericano de apoyar a Bolivia en su lucha por jugar en el estadio “Hernando Siles”, escenario ubicado por encima de los 2750 msnm, límite fijado por la FIFA.

Ahora queda por ver hasta qué punto los dirigentes sudamericanos están dispuestos a llegar frente a una decisión del máximo organismo del fútbol mundial que en la práctica tiene el valor de una orden ejecutiva.

Los principales argumentos para oponerse a la determinación es la falta de informes médicos precisos sobre los efectos de la altura en la salud de los jugadores y, en la experiencia empírica, que jamás futbolista alguno ha tenido algún problema de salud por jugar en La Paz u Oruro, en Bolivia o en Cuzco (Perú), ni menos aún en Quito, que está justo sobre el límite fijado por la FIFA.

También ha molestado en la región el cambio de opinión de la propia FIFA que el pasado julio había señalado que las eliminatorias del Mundial 2010 podrían jugarse como de costumbre, es decir, incluidas las ciudades en altura.

Por otra parte, siempre ha estado latente en el entorno de la CSF la sospecha de que la FIFA tiene un apoyo en la región, específicamente de dirigentes o clubes de Brasil, Argentina o Uruguay, que históricamente han admitido sentirse incómodos en La Paz.

Bolivia es el país del que han surgido las mayores voces de rechazo a la decisión de la FIFA, alcanzando incluso el ámbito político, con encendidas protestas del presidente Evo Morales, que ha pedido -y obtenido- el respaldo de varios de sus pares de la región.

A nivel deportivo, la Federación boliviana también ha desplegado una febril actividad para asegurar el apoyo a su derecho de fijar los partidos en La Paz.

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