viernes, 1 de junio de 2007

Médicos y entrenadores con la FIFA

La decisión de la FIFA de impedir partidos internacionales a más de 2.500 metros de altura sobre el nivel del mar ha merecido el respaldo unánime en Brasil de médicos y entrenadores con experiencia en la selección “canarinha”.

Para Antonio Lopes, técnico que condujo al Corinthians y al Vasco da Gama a los títulos brasileños de 2005 y 1997, respectivamente, la FIFA se quedó corta en su prohibición.

“Para mí, la altitud mínima para jugar debería ser de 2.000 metros. De ahí en adelante quedan comprometidos el rendimiento físico de los jugadores y el desempeño técnico de los equipos”, dijo Lopes en entrevista con Efe.

El coordinador técnico de la selección brasileña en la victoriosa campaña de Luiz Felipe Scolari afirmó que hasta el anuncio del Comité Ejecutivo de la FIFA, el 28 de mayo pasado, “era inhumano poner a jugar a un equipo en la altitud. Ahora la entidad hizo lo que debía hacer”.

Lopes, quien ya dirigió selecciones en Kuwait, Emiratos Árabes, Arabia Saudí, dijo recordar las “escenas dramáticas de jugadores del Flamengo pidiendo oxígeno al borde de la cancha durante el partido de la Copa Libertadores contra el Potosí”.

“También vi el desespero de mis jugadores jugando en la altitud, con hemorragias nasales, mareos, dolores de cabeza, calambres”, según el hombre que condujo al Vasco da Gama a la conquista de la Copa Libertadores de 1998.

El médico deportivo Nivaldo Baldo afirmó que “no es natural” que se dispute un partido a 2.500 metros, “una altura para el vuelo de los aviones”.

“La FIFA ha legislado sobre una cuestión de salud. No se pueden hacer sacrificios con los dueños del espectáculo como se hacía en la Roma antigua con los gladiadores. Es ridículo. La decisión es muy acertada”, expresó el ex médico de la selección brasileña.

La determinación del Comité Ejecutivo de la FIFA anunciada el domingo durante la reunión preparatoria de su congreso 57, en Zúrich, “fue una victoria del ser humano”, a juicio del vicepresidente del Flamengo, Kléber Leite.

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