sábado, 16 de junio de 2007

La altura no se toca


El Comité Ejecutivo de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), reunido ayer en Asunción, resolvió pedirle a la FIFA que levante el veto a la altura en tanto no se completen estudios médicos exhaustivos que merezcan credibilidad; además aclaró que la restricción se mantiene en los 2.500 metros, y que oficialmente no ha sido “flexibilizada” hasta los 3.000.

Lo duro será convencer ahora a la FIFA, y que ésta retroceda borrando su resolución del 27 de mayo. Esa misión la tendrán que afrontar los tres representantes de Sudamérica ante el Comité Ejecutivo del máximo organismo del balompié mundial: Julio Grondona (Argentina), Ricardo Teixeira (Brasil) y Nicolás Leoz (Paraguay).

La sola sugerencia de la Comisión Médica de la FIFA, de cambiar la restricción de 2.500 metros hasta los 3.000, fue considerada como una ligereza y un paso en falso, el detonante para que la dirigencia de la Conmebol se diera cuenta de que los argumentos científicos que maneja el máximo organismo del balompié mundial carecen de solvencia.

Si el presidente de la FIFA, el suizo Joseph Blatter, cumple su palabra empeñada a fines de mayo, cuando aceptó que sea la Conmebol la que tome una determinación sobre el veto, el 27 de este mes el Comité Ejecutivo del máximo organismo internacional, reunido en Zúrich, deberá levantarlo y La Paz quedará habilitada para que Bolivia juegue sus partidos como local de las eliminatorias mundialistas rumbo a Sudáfrica 2010 en el estadio Hernando Siles, a partir del mes de octubre.

Pero la decisión de la Conmebol, asumida ayer por unanimidad de sus 10 países miembros —a pesar de que el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Ricardo Teixeira, abandonó la reunión del Comité Ejecutivo—, sólo espanta por un tiempo al fantasma del veto, que no desaparecerá en tanto no se demuestre científicamente que jugar y competir en la altura no es dañino para la salud.

“Una vez más ha primado el sentido de solidaridad y comprensión entre todos los países”, afirmó el presidente de la Conmebol, Nicolás Leoz.

El tesorero de la Conmebol, el dirigente boliviano Rómer Osuna, contó que durante la reunión “no se tocó para nada” la designación de las sedes que cada país elegirá para que su selección juegue como local las eliminatorias; por tanto, no se resolvió si Perú insistirá en llevar algunos partidos a Cusco. Es posible que no lo haga.

El presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), Carlos Chávez, agradeció la solidaridad que mostraron los demás miembros de la Conmebol, a la vez que adelantó que se le solicitará a la FIFA un estudio médico “serio” en el que participen los países andinos. Pero también que se dedique igual esfuerzo para analizar las altas temperaturas, humedad y otros elementos naturales.

Los dirigentes de la Conmebol se dieron cuenta ayer de que no podían avalar el veto “escalonado” propuesto por la Comisión Médica de la FIFA, que no hablaba nada bien de cómo ésta había manejado el asunto.

El secretario general de la Conmebol, el argentino Eduardo Deluca, evitó hablar de falta de seriedad de parte de la FIFA y más bien destacó la “unidad de criterios” entre las 10 asociaciones nacionales. Afirmó que la rectificación del máximo organismo del balompié mundial ha dejado entrever que “quizá falten elementos para tener una resolución más elocuente” sobre los supuestos efectos negativos de la altura en los jugadores.

Recalcó que se le pedirá a la FIFA la suspensión de la medida “hasta tanto los países afectados puedan ahondar en elementos de juicio (estudios científicos) para determinar la conveniencia o no de la práctica del fútbol en ciudades de altura”.

El límite es 2.500 metros

El secretario general de la Conmebol, Eduardo Deluca, aclaró que la FIFA no ha modificado el límite máximo de las ciudades donde deben disputarse los partidos oficiales, pues la noticia que fue difundida el jueves sólo se trataba de una recomendación del titular de la Comisión Médica de la FIFA, el belga Jiri Dvorak, “de que se podría llegar a elevar los 2.500 metros (de la resolución del 27 de mayo pasado) a 2.800 o hasta 3.000”.

El dirigente explicó que “es una apreciación del doctor Dvorak” y que “no puede haber una resolución si no hubo reunión del Comité Ejecutivo (de la FIFA), pues las resoluciones solamente las puede atenuar o suspender el mismo Comité”.

Con esa aclaración se mantienen las restricciones de la FIFA para las ciudades de Quito (Ecuador) y Bogotá (Colombia), así como para Cusco y La Paz, además de otras ciudades de nuestro país.

Una “pesadilla” que duró 20 días

27 de mayo: El Comité Ejecutivo de la FIFA, reunido en Zúrich, veta la disputa de partidos internacionales de fútbol en ciudades que estén ubicadas a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar.

28 de mayo: Joseph Blatter deja todo en manos de la Conmebol para que en su reunión del Comité Ejecutivo, del 15 de junio, tome una decisión.

31 mayo: La FIFA estudia que la prohibición de jugar cotejos internacionales en altura afecte a ciudades partir de los 3.000 metros y planea hacer una excepción con La Paz, por un principio de “uso y costumbre”.

6 de junio: En La Paz se realiza la Cumbre de la Unidad por la Universalidad del Deporte. Bolivia, Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador y Chile rechazan la disposición de la FIFA. Se elabora y firma la Declaración de La Paz.

11 de junio: Una misión boliviana se reúne con Julio Grondona, presidente de la AFA y vicepresidente de la FIFA, en Buenos Aires.

14 de junio: La Comisión Médica de la Conmebol no deja que galenos expertos expongan argumentos de defensa de la altura.

15 de junio: La Conmebol decide por unanimidad pedir a la FIFA que levante el veto, en tanto no exista un estudio exhaustivo de los efectos que provoca la altura.

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