lunes, 4 de junio de 2007

El fútbol consume menos oxígeno en ciudades altas


El fútbol es un deporte mixto en el que se alterna el estado aeróbico y anaeróbico, pero principalmente el segundo, esto le convierte en poco dependiente del oxígeno en su metabolismo energético.
“Es por eso una disciplina de reducida exigencia fisiológica de aclimatación a la altura de La Paz”, señala el dossier “Bolivia a la altura del desafío”, editado en 1996 para la defensa del deporte en la altura ante la FIFA.

El fútbol precisa de 70 mililitros de oxígeno por minuto, mientras que el atletismo requiere de 85, el maratón 90 y el esquí de fondo 95 mililitros, explica el dossier sobre la altura.

El consumo de oxígeno por disciplinas ubica al fútbol en la mitad de las deportes, en esta tabla de valoración.

Este es uno de los pilares de la estrategia boliviana que se utilizará el 14 de junio en Asunción ante la Confederación Sudamericana de Fútbol en el intento de revertir el veto a la práctica del fútbol a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar impuesto por la FIFA el 27 de mayo.

“Al ser un juego de conjunto, los deportistas no están en permanente movimiento y aun cuando lo están, es el balón el que marca el verdadero ritmo e intensidad de un partido. Los momentos de carrera franca (estado aeróbico como el atletismo) son por tanto limitados y las etapas de recuperación compartidas entre los 11 ó 14 jugadores del equipo a lo largo del encuentro”, añade el informe.

Esa misma opinión es compartida por el médico del Instituto Boliviano de Biología de la Altura (IBBA) Enrique Vargas Pacheco y el deportólogo paceño Luis Paredes.

En el balompié, es la habilidad individual y la disciplina de conjunto, tal cual lo demostró Brasil en la final de la Copa América de 1997, los elementos que permiten un rendimiento óptimo.

Aquel dossier identifica a deportes como el atletismo, el esquí de fondo y el maratón, entre otros, como los aeróbicos y que tienen un rendimiento algo menor en la altura, aunque en ningún caso “significan riesgo para el deportista”. El fútbol es totalmente diferente a ellos.

Los estudios del IBBA y las experiencias internacionales de competencias en la altura, establecen que el organismo registra los efectos del cambio ambiental desde los 2.000 metros. El proceso de aclimatación a mayores altitudes depende de las características individuales de los deportistas y su grado de preparación “independientemente del cambio de la presión barométrica de cada lugar”. Esta es la principal diferencia entre el llano y las ciudades de altura.

Paredes precisa que “un deportista muy bien preparado, y ahora pueden hacerlo en cámaras hipobáricas, no tiene por qué temer a la altura”.

Los chilenos hicieron aquello en el 2004 al venir a La Paz y ganar a la selección por 2-0 o el mismo Flamengo que se preparó en estas cámaras para sacarle en febrero un empate 2-2 a Real en Potosí por la Copa Libertadores.

Vargas Pacheco señala que entre los 3.600 y 3.800 metros los deportistas de alta competencia no tienen dificultades; “ellos están sanos, además en eso ayuda la medicina deportiva y los chequeos periódicos que se hacen a cada futbolista de élite en sus respectivas plantillas”.

Paredes sintetiza: “La práctica del deporte en la altura bien dosificada no atenta contra la salud”. Los fines de semana es común ver a ciclistas extranjeros bajar desde La Cumbre (4.700 m) y trasladarse a la zona de los Yungas sin mayores problemas.
La Razon

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